sábado, 16 de octubre de 2010

¿Por qué "Sentimiento Hostil"?

















La otra cara del amor es inevitablemente el sufrimiento. Sea por algo nimio o por un grave error, pero a la larga en el amor se sufre, en menor o mayor medida. Y eso fue justamente lo que quise reflejar en "Sentimiento Hostil", la otra cara del amor...


El amor no correspondido, el amor obsesionado, la traición a uno mismo, la falta de límites, la ceguera, la irracionalidad, son todas situaciones que se experimentan a diario en la novela, exacerbadas de alguna manera para reflejar exactamente eso que quiero demostrar.


Con esto no quiero decir que en "Sentimiento Hostil" no haya romance ni mucho menos, que lo hay lo hay, pero mi idea fue reflejar todo aquello que se deja de lado o no se ve por perseguir un amor sin sentido, irracional e insalubre.


La novela gira en torno a Demetrius, esa criatura fría y manipuladora pero increíblemente encantadora y tentadora. Es por él por quien Shilana, el ángel protagonista, se enamora perdidamente pero es también por quien sufre incansablemente.

Hay otra criatura más que parece no ser tan importante en la historia pero es quien marca, lo que yo entiendo, como un amor sano y recíproco. Él es el ángel llamado Embrace.


Parecería una obviedad que teniendo algo bueno no lo eligiéramos, pero eso es exactamente lo que con frecuencia sucede. Por alguna extraña razón terminamos perdidos en un laberinto de sufrimientos causados por un amor obsesionado.


"Sentimiento Hostil" es ese camino al abismo de la agonía, sumido en el llanto y la obsesión por un amor irracional.


Nadia Colella.-


jueves, 5 de agosto de 2010

¿Qué es "Sentimiento Hostil"?


Sentimiento Hostil es la novela que muestra la otra cara del amor, completa de angustia, llanto, sufrimiento y dolor...


Shilana Draconess es un ángel que habita la aldea Mundú. Aún así, algo dentro de ella le dice que hay algo más detrás. Y efectivamente, cuando escucha una conversación entre su hermano Pedro y el mejor amigo de éste, Luxor, se entera que su sospecha era fundada: la verdad sobre su origen no le fue revelada.

Shilana decide ingresar en la Guardia de la Aldea para buscar aquello que le fue ocultado, ya que cree que entrando en el Bosque Oscuro podrá saber la verdad sobre la muerte de su madre en ese lugar.


El Bosque Oscuro es un lugar en el que habitan unas criaturas sumamente peligrosas, bestiales y enemigas de los ángeles: los demonios de la noche. Pero justamente en ese lugar, Shilana encontrará a Demetrius, su eterna debilidad.


Los ángeles son criaturas semimortales que sólo pueden prolongar su existencia protegiendo a su eterna debilidad. Lo paradójico es que Shilana la encuentra en Demetrius, criatura antagónica a su especie. Y no sólo eso, sino que se enamora perdida e irracionalmente de él, lo cual hace que su lazo sea más profundo.


El gran problema no es sólo el amor entre dos especies distintas sino una condición que poseen los demonios de la noche.

En realidad que no poseen.

Corazón.

¿Será posible, entonces, el amor entre Shilana y Demetrius?


Sumergite en la historia de "Sentimiento Hostil" y enterate cómo sigue...

lunes, 14 de junio de 2010

Capítulo 8: Mi primer día en la Guardia de la Aldea


Mundú se sintió diferente.

Luego de haber dejado Das Dunkel, la aldea de los demonios, lugar de la desesperanza y el terror, Mundú se sintió diferente. A pesar de ser mi hogar, no lo sentía igual que la casa de Demetrius, aquel cubo negro que había aparecido en mis sueños una y otra vez.

Mundú era diferente.

No era mi hogar, mi corazón se encargaba de decírmelo fuertemente con cada latido cerca de mi eterna debilidad. ¿Pero era eso posible? ¿Mundú podía no llegar a ser mi hogar?
Tenía que dejar todo eso atrás por un momento. Mi primer día en la Guardia finalmente había llegado y era hora de enfrentar mi camino.
El cuartel estaba pasando los jardines contiguos al palacio justo al lado del lago Cristal. Un largo sendero que recorría todo el curso del lago te llevaba directamente hacia las entradas principales del cuartel. Estaba tan alejado de la aldea porque muchos de los entrenamientos eran secretos para el resto de los aldeanos comunes.
(...)

-¿Shilana?- me preguntó una voz.

Cuando dirigí mi mirada hacia la persona de la que provenía la voz, me encontré con un masculino de cuerpo fornido, ojos color negro y pelo castaño oscuro. Me estaba mirando detenidamente con una gran sonrisa:

-¿Hay alguna otra femenina?- y me reí débilmente,
-Soy Noah- y me tendió su mano.

Nos estrechamos las manos fuertemente.

(...)

-¡Ah que bueno! ¿Tenes algún familiar en la fuerza?-,
-No actualmente. Mi madre trabaja en la servidumbre real y mi padre fue desterrado-,
-¿Desterrado? ¿Por qué motivo?- le pregunté sorprendida,
-Ofendió a la Reina en un acto… ¿Viste como es Calandra? Lo echó inmediatamente-,
-¿En qué acto?-,
-El vocero de la Reina anunciaba el fallecimiento del Rey Brian y Calandra apareció por el balcón del palacio real para saludar a los aldeanos. Mi padre se paró en una de las estatuas de la Plaza Central y le gritó “Mentirosa. El Rey no está muerto”. Mi madre me contó la iracunda mirada de la Reina y cómo los guardianes se acercaron a mi padre y lo apresaron. Horas después nos enteramos que lo habían desterrado-,
-¿Y no supiste más nada de él?- le pregunté asombrada,
-¿Conoces a Calandra?-,
-Desearía no haberla conocido. Esa criatura me inspira algo extraño, como dentro de mis entrañas. Tiene algo peligroso- le contesté,
-Pienso lo mismo. Calandra no debería ser nuestra reina, ella no pertenece a ninguna realeza. Sólo ascendió como tal por casarse con el Rey Brian-,
-Hay algunos aldeanos que tampoco estaban conformes con su reinado, me contó mi hermano-,
-Es que el Rey Brian en realidad no pertenecía a la realeza de Mundú. Él era descendiente de los Omen, los fundadores de Das Dunkel. Mucha gente no le tenía confianza-,
-¿Das Dunkel? ¿La aldea de los demonios?-,
-Sí, así es-,
(...)

martes, 8 de junio de 2010

Capítulo 7: El cubo negro


(...)
Lo único que sabía era que estaba a salvo. El ambiente aterrador había cesado y ahora uno lleno de protección y seguridad había ocupado cada centímetro de mi cuerpo.
Me levanté lentamente y me di cuenta que estaba acostada sobre una cama. (...) Cuando apoyé mis pies en el suelo pude sentir el frío del mismo y además percatarme que no sólo era el piso sino también el ambiente. Levanté mi mirada y me encontré con una gran abertura en el techo, el único en ese espacio de cuatro paredes, por la cual ingresaba un fuerte frío que te helaba los huesos.
Me acerqué hacia el escritorio para ver qué libros estaba leyendo la criatura dueña de la casa. Títulos como “Dualidad”, “El despertar de un ángel” y “Conexiones repentinas y especiales” se formaron ante mis ojos dejándome más que extrañada. La curiosidad me pudo más y quise leer de qué se trataban pero en ese momento sentí un ruido en la habitación de abajo. El dueño de la casa debía de estar abajo.
Me acerqué a la escalera y lentamente la bajé, escalón por escalón, temiendo qué podía encontrarme debajo de esa casa. Pero en ese instante una nueva sensación ocupó mi cuerpo… El corazón me saltaba alegre, la respiración se me entrecortaba, las venas me ardían…

Mi eterna debilidad.

Y allí se encontraba. Sus grandes alas estaban cerradas pegadas a su espalda, su torso fornido y marcado estaba desnudo. Estaba delante de una enorme biblioteca, sacando libros y poniéndolo sobre una mesa que estaba a sus espaldas, rodeada de sillones de lectura. Al pisar el suelo me percaté de la horrenda celda que estaba a los pies de la escalera, aunque mi mente intentó advertirme, en esa habitación había algo mucho más hermoso que admirar…

-Gracias por salvarme- le dije.

La criatura giró sobre su eje y me miró extrañado. Quise leer en su mirada la alegría o felicidad o algo que me diera la pauta de por qué un demonio me había salvado del ataque de otro de su misma especie.

-¿Qué sos?- volvió a preguntarme,
-Soy Shilana, un ángel perteneciente a la aldea Mundú. ¿Ya te olvidaste de mí?- le pregunté decepcionada,
-¿Por qué?- se preguntó enfadado y volvió a observar la biblioteca.

Seguía preguntándose por qué y continuaba sin decirme qué era aquello que le generaba tanta extrañeza sobre mí.
(...)

lunes, 7 de junio de 2010

Capítulo 6: Enemiga


(...)
El ambiente se llenó de peligro y el miedo no tardó en llegar. Casi imperceptiblemente, unas garras asieron mi cuerpo y taparon mi boca para evitar que emitiera ningún tipo de sonido. Lo único que llegué a ver eran dos criaturas vestidas con un corsé y pollera negra y encima tules del mismo color. La belleza de ambas era impresionante, sus ojos eran de color azul y sus largos cabellos oscuros danzaban en el aire muy lentamente, como si las estuviera viendo en cámara lenta.

¿Qué eran esas criaturas?
¿Nadie veía que un demonio me había agarrado?

Estábamos en el mismo lugar, en la Plaza Central, y nadie era capaz de vernos…
¿Cómo era eso posible?

-Esta vez no te me escapas- dijo el demonio que me tenía asida.

Pero esa voz, a pesar de ser profunda, era de una criatura femenina. Cuando me soltó brutalmente contra el suelo pude verla con mayor claridad.
Su cabellera era lacia de color cobrizo, larga hasta su pequeña cintura. Los ojos eran amenazadores y su tonalidad roja sólo lo incrementaba. Su nariz era pequeña y los labios bien rojos y carnosos. Vestía un pantalón negro y un corsé del mismo color, lo cual le hacía resaltar su blanca piel. Sus manos tenían uñas tan largas que daban la alusión a ser garras.

-¿Qué es lo que queres?- llegué a articular,
-Lo que quiero para vos, es irrelevante. Lo único que tenes que saber es que tu insulsa vida, como la conocías, ha dejado de existir-.

Y luego de esa amenaza una terrible imagen se formó en mi mente…

Mi eterna debilidad caminaba por el denso bosque buscando algo aterrado, su mirada hablaba por sí sola. Sus movimientos eran desesperados, algo había perdido que lo estaba dejando desequilibrado. Su caminar era dificultoso y hasta parecía tener problemas para respirar. A lo lejos pude ver mi propio cuerpo tirado en el suelo, desangrándose y a él sobrevolar la distancia que nos separaba. Me levantaba en sus brazos y lloraba mi pérdida. Luego, una poderosa garra asía su hombro y cuando él giraba para ver de quién se trataba, la misma demonio que me había atacado le incrustó una espada en el pecho y mi eterna debilidad murió…

Mi cuerpo sintió como dos ambientes diferentes se peleaban por predominar. Uno era amenazador, que te helaba los huesos y te sumía en una profunda pesadilla de la cual no podías despertar. El otro era protector, te llenaba por dentro, te relajaba y te hacía vivir un sueño de cristal del cual no querías despertar.
(...)

jueves, 3 de junio de 2010

Capítulo 5: El adiós de Pedro


(...)
Las pocas ganas de presenciar ese evento no me hicieron percatar el aroma faltante de todas las mañanas: el té de mi hermano. El miedo creció en cada parte de mi cuerpo, ¿se había ido?
¡No podía!
Nos queríamos mucho, éramos el soporte del otro… Fue él quien me ayudó todos estos años, quien verdaderamente me crió. No podía irse y mucho menos sin despedirse.
Corrí los pocos pasos hasta su habitación con el corazón en la boca, con el miedo de comprobar que realmente se había ido y que no había tenido oportunidad de decirle al menos adiós. Abrí la puerta violentamente y lo vi armando su bolso, se sobresaltó al verme.

-¡Shilana! No es esa manera de entrar a mi cuarto- me retó,
-¿Pensabas irte sin despedirme?- le pregunté desconcertada porque lo había pensado, de hecho lo hubiera realizado de haberme levantado más tarde,
-¿De qué hablas?-,
-No me mientas, escuché tu conversación con Luxor ayer. Sé que te vas de Mundú-,
-Lo siento, si te lo contaba ibas a tratar de impedirlo- me contestó derrotado, había descubierto su verdad,
-¡No quiero que te vayas, Pedro! ¿Qué voy a hacer sin vos?-,
-No puedo dilatarlo más, Shilana- me contestó con sinceridad,
-¿Por qué no me lo explicaste? ¿Tiene esto que ver con aquello que me prometiste que entendería llegado el momento?- le pregunté acercándome a él,
-Tiene todo que ver con ese momento. Si te lo explicaba, ibas a tomar una decisión equivocada, que en realidad la tomaste igual ayer en el acto de iniciación. Debiste haber hablado conmigo antes de hacer lo que hiciste-,
-¿Cómo vos lo hiciste con tu decisión de irte? -,
-Es distinto. Esto es mi misión, lo que voy a hacer puede cambiar la historia de Mundú. La tuya también-,
-Me voy con vos- le dije decidida,
-No, Shilana, este viaje es solo mío. No sólo por ser mi misión, voy en busca de mi eterna debilidad, mi destino es encontrarla para poder así salvar incluso nuestra historia-,
-¿Qué es esa profecía de la que hablaste con Luxor?-,
-Aún no es el momento de que la sepas-,
-¿Y cuándo lo será?-,
-Llegado el momento lo entenderás. No seas ansiosa, las circunstancias ocurrirán de tal modo que sola llegarás a la respuesta. Ya no puedo estar a tu lado, has cumplido la mayoría de edad. Tu camino ha empezado y yo puedo volver a retomar el mío-,
-¿Y adónde vas?-,
-Eso no puedo decírtelo tampoco. Ya es tiempo hermana, debo irme-.

Pedro se acercó a mí los pasos faltantes y me dio un fuerte abrazo. Sus brazos sostenían lo que en mi interior se derrumbaba, mi hermano y la razón de mis ganas de vivir se estaba yendo de mi lado para quien sabe qué y por cuánto.
(...)

sábado, 29 de mayo de 2010

Capítulo 4: Mi debilidad


(...)
-¿Estás bien?- me preguntó Pedro alarmado,
-Estoy bien, no te preocupes. ¿Quién me salvó?- pregunté curiosa,
-Él es Embrace, es sargento en la Guardia de la Aldea- me explicó.

Esa criatura estaba vestida con un traje azul y unas insignias en dorado. Se acercó a mí y pude verlo con mayor claridad. Tenía un cuerpo espectacular, bien formado y musculoso: era bien alto, una cabellera rubia preciosa, ojos color verde, boca carnosa, su nariz pequeña… su cuerpo era toda una armonía.

-Me alegro que te encuentres bien- me dijo con una dulce voz.

Vi en su mirada algo extraño, me miraba a mí de una manera en particular.
No pude descifrar el por qué.

-Voy a avisar a mi padre que todo está bajo control, deben asegurar las entradas, aún no ha cesado el ataque- dijo la otra criatura que no conocía,
-Muy bien, Logan- le dijo mi hermano,
-Lamento tener que conocernos en estas circunstancias, Shilana- dijo Logan y luego se fue,
-Embrace, necesito que te quedes con ella en el cuarto. Luxor y yo cubriremos todas las entradas- ordenó mi hermano,
-De acuerdo-.

Embrace tomó mi mano y me llevó hacia mi habitación.
Se aseguró de cerrar bien la ventana y corrió mi placard sobre ella. Lo observé como investigaba el lugar, tratando de cubrir toda entrada posible.

-¿Qué fue lo que me hizo ese demonio?- le pregunté mientras me sentaba en mi cama,
-Intentaba debilitarte- me contestó devolviéndome la mirada y luego se sentó a mi lado,
-¿No matarme?-,
-Si lo hubiese querido, lo hubiera hecho rápidamente. Créeme, son muy veloces-,
-Lo logró pero no entiendo cómo-,
-Ellos se alimentan del miedo y de la desesperanza. Crean una imagen en tu cabeza, la ilusión de tu peor pesadilla y generan en tu organismo ese terror que ellos tanto desean, la desesperanza llega después, cuando esa imagen se vuelve tan real que la crees… Y terminas muriendo-,
-¿Pero cómo saben ellos aquello que más temo?-,
-No lo saben, sólo te infunden temor, tu cerebro hace el resto-,
-¿Mi cerebro es mi enemigo?-,
-Sí, por eso en mi formación hay una materia de Control Mental-,
-¿En la Guardia de la Aldea te enseñan como rechazar sus ataques?-,
-Sí. Me contó tu hermano que inicias mañana-,
-Así es-.

De pronto algo surgió en el ambiente que me hizo quedar paralizada.
No era el terror que me había provocado el otro demonio, era algo más. Un halo de protección inundó mi alrededor, haciéndome sentir segura y cuidada. Fue un raro sentimiento que movilizó cada extremidad de mi cuerpo sumiéndolo en un profundo sueño de cristal del cual no quería despertar. Mi corazón quería salir de mi pecho y golpeaba fuertemente contra él, mi respiración se entrecortaba por la falta de aire en mis pulmones, mi sangre hervía por mis venas y mi mente se adormeció.


-¿Qué pasa?- me preguntó Embrace al notar en mi rostro un cambio,
-Algo, no sé… Mi corazón, no para de latir fuertemente, mi respiración… mi respiración se entrecorta… mis venas me queman… ¡Embrace! ¿Qué es esto?- le pregunté.
(...)

sábado, 8 de mayo de 2010

Capítulo 3: Mi carrera


(...)
-Así que Guardia de la Aldea- me dijo Coral para cambiar de tema,
-Así es- le contesté.

Nuestra conversación se vio interrumpida por la llegada de Pedro y Luxor. Dentro de mí una confusión de sentimientos se peleaban por ocupar el mismo lugar: ¿dolor o bronca? Ninguno se decidía y me ponían en una postura de difícil accionar.

-¿Qué tal les fue?- preguntó alegremente Luxor,
-Me anoté en la carrera de Agricultura- le contestó su hermana,
-¿Y vos, Shilana? ¿Encontraste tu solución?- me preguntó Pedro.

No pude ni mirarlo a los ojos, quise pero mi cuerpo tomó posesión de mis actitudes y me impidió hacerlo. Con mi mirada sobre el suelo tomé aire y escupí mi verdad.

-Guardia de la Aldea- dije sin más,
-¿¿Cómo??- me preguntó en un claro tono de ira y desesperación,
-Decisión tomada, Pedro- le contesté alejándome de él pero me sostuvo del brazo y me obligó a verlo a los ojos,
-No podes tomar una carrera tan riesgosa-,
-Claro que puedo, de hecho ya lo hice- y me solté de su mano para alejarme de él.

Comencé a caminar lejos de la Plaza Central, hacia ningún lado en particular, sólo quería alejarme de mi hermano y tratar de asimilar los hechos. Podía ser una gran locura lo que acababa de hacer pero nadie me estaba dando las respuestas que necesitaba y algo tenía que hacer para conseguirlas. Puede que me esté equivocando pero la única forma de averiguarlo es haciéndolo.

La noche había llegado a Mundú y me encontraba sentada cerca del Lago Cristal, a escasos metros del Cuartel de la Guardia. Mañana comenzaría a formarme en ese lugar, porque a diferencia del resto de las carreras que debían seguir su educación en el Instituto de Formación Profesional, la Guardia de la Aldea tenía su propio edificio.
Esta noche tuvo demasiadas revelaciones para mí. La decisión de mi hermano de abandonar Mundú me había dejado desequilibrada. Me dolía profundamente que haya decidido semejante cosa sin siquiera avisarme. Ahora iba a tener que vivir con el constante desprecio de mi padre y eso era algo de lo que no sabía si iba a poder soportar. Y además ahora se estaba familiarizando con la realeza… La cena con la Reina Calandra iba a ocurrir en escasos minutos.
Desearía que algo pasara para evitar que el carruaje me pase a buscar.
De pronto sentí algo moverse a lo lejos y giré sobre mi eje para saber de dónde provenía el ruido. Detrás de mí, a unos 20 metros, se encontraba el Bosque Oscuro, y ese sonido sólo podía significar una cosa. Me levanté rápidamente y me fui corriendo hacia mi casa pero en ese momento, cuando aún no estaba tan alejada, la poderosa y aturdidora alarma de las torres de vigilancia comenzó a sonar y una alarmante voz surgió de los parlantes ubicados en cada esquina de Mundú:

-Aldeanos de Mundú, alójense en sus casas y cubran todas sus entradas. Movimientos extraños se avistaron en el Bosque Oscuro. Podemos ser atacados por los demonios de la noche. No salgan de su casa hasta nuevo aviso-.

domingo, 2 de mayo de 2010

Capítulo 2: Mi origen


(...)
-Me tengo que ir de Mundú- dijo la voz de mi hermano.
Mi corazón se detuvo al instante y casi perdí el equilibrio de no ser por mi amiga que aún me sostenía. No podía ser verdad aquello que mi hermano decía… ¿Abandonar Mundú? Él era la única razón por la que aún seguía en esta aldea, no podía irse… Con Coral nos sentamos detrás de un gran árbol rodeado de unos pequeños arbustos. No sabíamos donde estaban, pero sí podíamos escucharlos claramente.

-¿Ya? ¿Tan pronto?- le dijo Luxor en un tono melancólico,
-No puedo dilatarlo más Luxor, es lo que debo hacer- dijo con voz seria Pedro,
-¿Se lo dijiste a tu hermana?-,
-No, y prefiero que aún no lo sepa-,
-¿Pensas irte sin despedirte de ella siquiera?-,
-No podría irme si lo hiciera. Sé que en un futuro lo entenderá-,
-¿Cuándo? ¿Si vos mismo le ocultas la verdad sobre su origen?-,
-No puede saberlo, todavía no es el momento-,
-¿Y cuándo lo será? ¿Cuándo todo finalmente estalle?-,
-Me voy para evitarlo Luxor. No nos queda mucho tiempo antes que la profecía se cumpla-,
-Deberías consultarlo con el General Marcus-,
-Esto iba a ocurrir de un momento a otro, ya lo sabía, sólo que no cuando-,
-Y por eso mismo Pedro, debes decírselo. O por lo menos dejame decírselo yo, después de todo soy tu amigo-
-Se lo dirás, pero yo ya no estaré en Mundú. Él sabe perfectamente que debo hacer esto cuanto antes, la profecía va a cumplirse. Nunca la olvides, “Cuando el sol se oculte y la oscuridad nos cubra, los demonios de la noche volverán a aparecer para recuperar lo que en un tiempo les perteneció. Sus alas los harán inalcanzables, su fuerza indestructibles, su poder intocables, su ambición letales. Su tiempo llegó y el nuestro también.”-,
-La recuerdo bien, hicimos la cuenta juntos, sabemos cuando ocurre-,
-Y por eso mismo, me voy para evitarlo y sé que ella tiene la respuesta-,
-Estás jugando con fuego, es posible que no pueda ayudarnos e incluso puede que aún no siga con vida-
.

De pronto una voz fuerte nos sobresaltó a ambas y alertó a nuestros hermanos, la ceremonia de la iniciación había comenzado y el orador del encuentro ya había empezado su discurso. Coral me empujó fuera de nuestro escondite y me llevó a la fuerza hacia el acto. Mis fuerzas se habían desvanecido, mi mente estaba perdida divagando y mi corazón estaba a punto de desmoronarse.

¿Mi verdadero origen?
¿Una profecía a punto de cumplirse?

Mi hermano no podía irse, y menos ahora…

jueves, 29 de abril de 2010

Capitulo 1: Demonio


El suelo era frío, estaba mojado y podía sentir cómo el barro se adhería a mis pies. Caminaba sin un rumbo fijo, sin saber adónde ir porque me había dado cuenta que ese lugar no me pertenecía.

No era mi aldea Mundú.

Cientos de árboles me rodeaban, no importaba hacia donde dirigiera mi mirada, siempre una arboleda aparecía ante mí, amenazadora, caótica y peligrosa. Los bosques no eran lugares bienes vistos para los aldeanos de Mundú, de hecho significaban la muerte. No sólo por su ambiente desolador, solitario y aterrador sino también por las criaturas que vivían en esos bosques.

Los demonios de la noche.

A medida que me iba adentrando en el espeso follaje, la oscuridad reinante se volvía más peligrosa. Mis pupilas se dilataban tratando de divisar algo en la corta distancia pero mis esfuerzos parecían vanos. Aún así, ante las tinieblas, mi cuerpo no paraba de moverse, seguía caminando derecho. Ya no veía, era una realidad, no podía siquiera ver mi mano a unos pocos centímetros de mis ojos. ¿Cómo iba a hacer para saber adónde pisar?
Además de la opacidad del lugar, el clima no era mi mejor amigo. Era tan helado que hasta me hacía tiritar los dientes y erizar los bellos de mis piernas y brazos. Podía sentir mis labios resecos por tanto frío y hasta mi nariz roja por el gélido ambiente. Incluso me costaba mantenerme erguida, era como si mi cuerpo intentara doblarse para buscar algo de calor. Aún así, seguía avanzando, atravesando el duro bosque e intentado llegar a algún sitio…

No fue hasta llegar al corazón del bosque que mis ojos comenzaron a ver tenuemente. Dejé que se acostumbraran un poco a la escasa luz y pude divisar un enorme castillo blanco, con sus puntas bien altas de color negro; las ventanas eran celestes con un enrejado laberíntico; y la puerta principal demasiado alta, de color negro con dibujos rojos que no alcanzaba a descifrar. La sutil luz que iluminaba el ambiente provenía de esa enorme fortaleza. Una vez deslumbrada por esa edificación, continué mirando su alrededor y advertí la aldea, con sus casitas simétricas, cuadradas, negras. Parecían cubos con una sola abertura, la que aparecía en el techo. Al igual que en nuestra aldea, todas las calles internas guiaban al gran castillo, a la Plaza Central que lo predecía; pero a diferencia de las nuestras, eran más rectas, más ordenadas. Conté cuatro casas por manzanas, y a juzgar por el espacio que les correspondía a cada una de ellas, debían de ser muy chicas por dentro.

Seguí adelantándome unos pasos más, entrando de esa manera a su civilización. No había una criatura en ningún lado, parecía que todas habían salido o que nadie ya habitaba ese lugar. Continué mi camino y me detuve instintivamente ante una de las casas pequeñas, observando sus paredes y nada más a su alrededor. Y fue en ese momento cuando lo sentí en cada parte de mi cuerpo, en lo más profundo de mi alma, en cada parte de mi corazón, en cada bocanada de aire que respiraba… No había lugar a dudas, era él mi eterna debilidad.

viernes, 19 de marzo de 2010

Prólogo


Qué raro e incomprensible es verte y mirarte, mirarte como siempre fuiste y
observarte sin reparos. Como en un espejo ves tu reflejo, en tus ojos veo tu alma
y ya nada puede engañarme.

He llegado tan lejos que me cuesta creerlo pero no lo suficiente para olvidar mi travesía. La
misma que fue mi compañera durante mis días, a esa que nada le pedía y sin embargo tanto
me daba. Pero claro que nada le debo porque aquello que me entregaba sin más era dolor,
angustia, lágrimas y sufrimiento.

A esta distancia estoy bien y me pregunto por qué ahora y en este momento y no antes o en
otras situaciones.

Hoy ese espacio me protege de cualquier falsa ilusión o intento de comprensión. Las cosas
están claras como nunca antes lo estuvieron y es raro sentirme bien ante tan bizarra
situación.

Es un círculo, sin comienzo ni final. No sabemos dónde empezó, tal vez predestinado o
vida anterior, y tampoco dónde terminará.

¿Será por que aún no existe un final?