sábado, 29 de mayo de 2010

Capítulo 4: Mi debilidad


(...)
-¿Estás bien?- me preguntó Pedro alarmado,
-Estoy bien, no te preocupes. ¿Quién me salvó?- pregunté curiosa,
-Él es Embrace, es sargento en la Guardia de la Aldea- me explicó.

Esa criatura estaba vestida con un traje azul y unas insignias en dorado. Se acercó a mí y pude verlo con mayor claridad. Tenía un cuerpo espectacular, bien formado y musculoso: era bien alto, una cabellera rubia preciosa, ojos color verde, boca carnosa, su nariz pequeña… su cuerpo era toda una armonía.

-Me alegro que te encuentres bien- me dijo con una dulce voz.

Vi en su mirada algo extraño, me miraba a mí de una manera en particular.
No pude descifrar el por qué.

-Voy a avisar a mi padre que todo está bajo control, deben asegurar las entradas, aún no ha cesado el ataque- dijo la otra criatura que no conocía,
-Muy bien, Logan- le dijo mi hermano,
-Lamento tener que conocernos en estas circunstancias, Shilana- dijo Logan y luego se fue,
-Embrace, necesito que te quedes con ella en el cuarto. Luxor y yo cubriremos todas las entradas- ordenó mi hermano,
-De acuerdo-.

Embrace tomó mi mano y me llevó hacia mi habitación.
Se aseguró de cerrar bien la ventana y corrió mi placard sobre ella. Lo observé como investigaba el lugar, tratando de cubrir toda entrada posible.

-¿Qué fue lo que me hizo ese demonio?- le pregunté mientras me sentaba en mi cama,
-Intentaba debilitarte- me contestó devolviéndome la mirada y luego se sentó a mi lado,
-¿No matarme?-,
-Si lo hubiese querido, lo hubiera hecho rápidamente. Créeme, son muy veloces-,
-Lo logró pero no entiendo cómo-,
-Ellos se alimentan del miedo y de la desesperanza. Crean una imagen en tu cabeza, la ilusión de tu peor pesadilla y generan en tu organismo ese terror que ellos tanto desean, la desesperanza llega después, cuando esa imagen se vuelve tan real que la crees… Y terminas muriendo-,
-¿Pero cómo saben ellos aquello que más temo?-,
-No lo saben, sólo te infunden temor, tu cerebro hace el resto-,
-¿Mi cerebro es mi enemigo?-,
-Sí, por eso en mi formación hay una materia de Control Mental-,
-¿En la Guardia de la Aldea te enseñan como rechazar sus ataques?-,
-Sí. Me contó tu hermano que inicias mañana-,
-Así es-.

De pronto algo surgió en el ambiente que me hizo quedar paralizada.
No era el terror que me había provocado el otro demonio, era algo más. Un halo de protección inundó mi alrededor, haciéndome sentir segura y cuidada. Fue un raro sentimiento que movilizó cada extremidad de mi cuerpo sumiéndolo en un profundo sueño de cristal del cual no quería despertar. Mi corazón quería salir de mi pecho y golpeaba fuertemente contra él, mi respiración se entrecortaba por la falta de aire en mis pulmones, mi sangre hervía por mis venas y mi mente se adormeció.


-¿Qué pasa?- me preguntó Embrace al notar en mi rostro un cambio,
-Algo, no sé… Mi corazón, no para de latir fuertemente, mi respiración… mi respiración se entrecorta… mis venas me queman… ¡Embrace! ¿Qué es esto?- le pregunté.
(...)

sábado, 8 de mayo de 2010

Capítulo 3: Mi carrera


(...)
-Así que Guardia de la Aldea- me dijo Coral para cambiar de tema,
-Así es- le contesté.

Nuestra conversación se vio interrumpida por la llegada de Pedro y Luxor. Dentro de mí una confusión de sentimientos se peleaban por ocupar el mismo lugar: ¿dolor o bronca? Ninguno se decidía y me ponían en una postura de difícil accionar.

-¿Qué tal les fue?- preguntó alegremente Luxor,
-Me anoté en la carrera de Agricultura- le contestó su hermana,
-¿Y vos, Shilana? ¿Encontraste tu solución?- me preguntó Pedro.

No pude ni mirarlo a los ojos, quise pero mi cuerpo tomó posesión de mis actitudes y me impidió hacerlo. Con mi mirada sobre el suelo tomé aire y escupí mi verdad.

-Guardia de la Aldea- dije sin más,
-¿¿Cómo??- me preguntó en un claro tono de ira y desesperación,
-Decisión tomada, Pedro- le contesté alejándome de él pero me sostuvo del brazo y me obligó a verlo a los ojos,
-No podes tomar una carrera tan riesgosa-,
-Claro que puedo, de hecho ya lo hice- y me solté de su mano para alejarme de él.

Comencé a caminar lejos de la Plaza Central, hacia ningún lado en particular, sólo quería alejarme de mi hermano y tratar de asimilar los hechos. Podía ser una gran locura lo que acababa de hacer pero nadie me estaba dando las respuestas que necesitaba y algo tenía que hacer para conseguirlas. Puede que me esté equivocando pero la única forma de averiguarlo es haciéndolo.

La noche había llegado a Mundú y me encontraba sentada cerca del Lago Cristal, a escasos metros del Cuartel de la Guardia. Mañana comenzaría a formarme en ese lugar, porque a diferencia del resto de las carreras que debían seguir su educación en el Instituto de Formación Profesional, la Guardia de la Aldea tenía su propio edificio.
Esta noche tuvo demasiadas revelaciones para mí. La decisión de mi hermano de abandonar Mundú me había dejado desequilibrada. Me dolía profundamente que haya decidido semejante cosa sin siquiera avisarme. Ahora iba a tener que vivir con el constante desprecio de mi padre y eso era algo de lo que no sabía si iba a poder soportar. Y además ahora se estaba familiarizando con la realeza… La cena con la Reina Calandra iba a ocurrir en escasos minutos.
Desearía que algo pasara para evitar que el carruaje me pase a buscar.
De pronto sentí algo moverse a lo lejos y giré sobre mi eje para saber de dónde provenía el ruido. Detrás de mí, a unos 20 metros, se encontraba el Bosque Oscuro, y ese sonido sólo podía significar una cosa. Me levanté rápidamente y me fui corriendo hacia mi casa pero en ese momento, cuando aún no estaba tan alejada, la poderosa y aturdidora alarma de las torres de vigilancia comenzó a sonar y una alarmante voz surgió de los parlantes ubicados en cada esquina de Mundú:

-Aldeanos de Mundú, alójense en sus casas y cubran todas sus entradas. Movimientos extraños se avistaron en el Bosque Oscuro. Podemos ser atacados por los demonios de la noche. No salgan de su casa hasta nuevo aviso-.

domingo, 2 de mayo de 2010

Capítulo 2: Mi origen


(...)
-Me tengo que ir de Mundú- dijo la voz de mi hermano.
Mi corazón se detuvo al instante y casi perdí el equilibrio de no ser por mi amiga que aún me sostenía. No podía ser verdad aquello que mi hermano decía… ¿Abandonar Mundú? Él era la única razón por la que aún seguía en esta aldea, no podía irse… Con Coral nos sentamos detrás de un gran árbol rodeado de unos pequeños arbustos. No sabíamos donde estaban, pero sí podíamos escucharlos claramente.

-¿Ya? ¿Tan pronto?- le dijo Luxor en un tono melancólico,
-No puedo dilatarlo más Luxor, es lo que debo hacer- dijo con voz seria Pedro,
-¿Se lo dijiste a tu hermana?-,
-No, y prefiero que aún no lo sepa-,
-¿Pensas irte sin despedirte de ella siquiera?-,
-No podría irme si lo hiciera. Sé que en un futuro lo entenderá-,
-¿Cuándo? ¿Si vos mismo le ocultas la verdad sobre su origen?-,
-No puede saberlo, todavía no es el momento-,
-¿Y cuándo lo será? ¿Cuándo todo finalmente estalle?-,
-Me voy para evitarlo Luxor. No nos queda mucho tiempo antes que la profecía se cumpla-,
-Deberías consultarlo con el General Marcus-,
-Esto iba a ocurrir de un momento a otro, ya lo sabía, sólo que no cuando-,
-Y por eso mismo Pedro, debes decírselo. O por lo menos dejame decírselo yo, después de todo soy tu amigo-
-Se lo dirás, pero yo ya no estaré en Mundú. Él sabe perfectamente que debo hacer esto cuanto antes, la profecía va a cumplirse. Nunca la olvides, “Cuando el sol se oculte y la oscuridad nos cubra, los demonios de la noche volverán a aparecer para recuperar lo que en un tiempo les perteneció. Sus alas los harán inalcanzables, su fuerza indestructibles, su poder intocables, su ambición letales. Su tiempo llegó y el nuestro también.”-,
-La recuerdo bien, hicimos la cuenta juntos, sabemos cuando ocurre-,
-Y por eso mismo, me voy para evitarlo y sé que ella tiene la respuesta-,
-Estás jugando con fuego, es posible que no pueda ayudarnos e incluso puede que aún no siga con vida-
.

De pronto una voz fuerte nos sobresaltó a ambas y alertó a nuestros hermanos, la ceremonia de la iniciación había comenzado y el orador del encuentro ya había empezado su discurso. Coral me empujó fuera de nuestro escondite y me llevó a la fuerza hacia el acto. Mis fuerzas se habían desvanecido, mi mente estaba perdida divagando y mi corazón estaba a punto de desmoronarse.

¿Mi verdadero origen?
¿Una profecía a punto de cumplirse?

Mi hermano no podía irse, y menos ahora…